Manifesto della opera.

Ópera compuesta por Gaetano Donizetti (Bérgamo, 1797 – 1848), quién junto a Rossini y Bellini sentaron en la práctica vocal las bases del belcantismo como estilo preponderante.

El belcanto buscaba una perfección vocal, entendida en ese entonces como de suma importancia sobre los demás elementos que conformaban el arte total llamado “Ópera”. Coloraturas, trinos, saltos, y todo aquello heredado de la escuela de los castrati que significara expectacularidad vocal, forma parte del belcanto. Además es necesario acotar que la expresión queda también sujeta a las posibilidades vocales de la partitura y del interprete, mas no fuera de estos dos elementos (Como años despues en el romanticismo con Verdi y Wagner). Este virtuosismo vocal se va a notar en casi toda la producción de Donizetti y era de esperar que sus mas de 70 óperas puntualicen, en esa época, las reglas de la expresión a través de recursos vocales.

L’elisir d’amore fue estrenada en 1832 en el Teatro Canobbiana de Milán, con gran éxito por parte del público y de la crítica. Esta ópera está basada en un libreto de Eugéne Scribe; Le Philtre, adaptada luego para la ópera por Felice Romani.

PERSONAJES

NEMORINO …………………… Campesino, un muchacho enamorado de Adina.  / Alfredo Kraus

ADINA ……………………………………….. Campesina con dinero y caprichosa. / Roberta Peters

BELCORE …………………………. Sargento asignado al lugar. / Mario Sereni

DULCAMARA …………………  Mercachifle llamado Doctor. / Fernando Corena

Coro y Orquesta del Metropolitan Opera House

Dir. Fausto Cleva.

LOS PROTAGONISTAS

ALFREDO KRAUS

Alfredo Kraus in Nemorino (1968)

Alfredo Kraus Trujillo (Las Palmas de Gran Canaria, 1927 – Madrid, 1999) es simplemente “Él tenor” ya que muchos podrán describirlo como un lírico puro (La traviata), como Lírico-ligero (Rigoletto) o como un tenore di grazia (Le Fille du regiment). Lo cierto es que este cantante de ascendencia austríaca-española ha sido, que duda cabe, uno de los mas inobjetables genios de la técnica vocal.

¿Un tenor belcantista?, sí, nunca se valía de artificios para lograr alguna ganancia extra en la expresión. Ha logrado ser muy aclamado en óperas difíciles como La Traviata, Lucia di Lammermoor, La Sonnambula, La Fille du Regiment, Werther, Romeo y Julieta, Rigoletto, Lucrezia Borgia, El Barbero de Sevilla, Les Contes d’Hoffmann, I Puritani…

Debutó en El Cairo (1956) con el rol del Duca di Mantova de la ópera Rigoletto de Giuseppe Verdi, luego haría un rol que no tocó más; Tosca (!). Mas tarde, en 1958, se encontraría con Maria Callas para hacer una Traviata histórica de la cuál aún se sigue hablando en el medio operístico. Ella lamentaría que se topase con Alfredo justamente cuando ella ya había planeado dejar el repertorio belcantista.

En sus masterclass siempre centraba sus recomendaciones en la resonancia sobre la maschera, y en lo trascendental de la buena dicción por encima de la resonancia exagerada, ciertamente criticaba a aquellos cantantes que obtenían ganancia de la resonancia en el espacio faríngeo. Muchos detractores decían que la voz de Kraus era nasal o que resonaba en la nariz. El mismo Kraus aceptó el reto de demostrar lo contrario, tapándose la nariz con los dedos mientras cantaba (sus armónicos poco perdían en riqueza).

Además de todo esto, hay que resaltar sus magníficas prácticas como intérprete; no incursionando en roles que destrozasen sus cualidades, ni sometiéndose a temporadas muy exigentes, ni mucho menos hacer “shows” (criticó duramente a “Los tres tenores” en su concierto inagural en las termas de Caracalla) del arte lírico, “La trama está sobre todo”; trataba de no hacer recortes a las óperas de los cuales se acostumbraba. Alfredo Kraus es sin duda un artista sin comparación y sin atenuantes en su arte. Resulta injusto que se le compare hoy con artistas contemporaneos que no hacen sino, mas bien, tratar de imitarlo (!).

ROBERTA PETERS

Roberta Peters in Adina, N.Y. 1968

Roberta Peterman (NY 1930) fue de las sopranos preferidas de la audiencia americana sobre todo en la casa neoyorquina, donde fue protagonista entre 1950 y 1985.

Su debut en el MET fue en las circuntancias ya acostumbradas; la soprano titular había enfermado y Rudolf Bing la llamó para reemplazarla, el rol en esa ocasión (1950) fue el de Zerlina del Don Giovanni mozartiano.

Debido a su esbelta figura y belleza física ha aparecido en diversos shows televisivos de la época como “The Voice of Firestone” y el “Ed Sullivan Show”, fueron casi 65 apariciones cantando arias clásicas del repertorio.

Estuvo brevemente casada con el barítono Robert Merrill en 1952. Se volvió casar en 1955 con Bertram Fields, con quien tuvo dos hijos. Actualmente radica en los Estados Unidos (Boca Ratón, Florida).

FERNANDO CORENA (Ginebra, 1916 –  Lugano, 1984)

Fernando Corena in Dulcamara.

Este bajo buffo  inicialmente estudió para obtener las órdenes sacerdotales en la Universidad de Friburgo, pero se decidió por el canto al vencer en un concurso de esa disciplina. Hizo su debut formal en Trieste (1947) como Varlaam en Boris Godunov y cantó poco después en Zurich. A partir de ese momento sus actuaciones en Italia se produjeron en todos los teatros de primera magnitud.

Corena debutó en La Scala el 12 de mayo de 1949 con motivo del estreno mundial de Il Cordovano de Petrassi, en el papel de Cannizares. Ffinalizó sus actuaciones en La Scala en mayo de 1954 como Bombasto en Arlecchino de Busoni. Por esos años llamó la atención del director Alberto Erede, quien luego de una exitosa audición lo integró a la compañía discográfica DECCA.

Hizo varios papeles del repertorio corriente al inicio de su carrera: Sparafucile (Rigoletto), Escamillo (Carmen) y Scarpia (Tosca), pero después se dedicó al género buffo con algunas excepciones que hicieron bastante mella en su prestigio. Su origen suizo lo ayudó a ser un maestro en el manejo de varios idiomas.  Corena muy pronto fue atraído por las luces del Metropolitan de Nueva York donde debutó como Leporello en Don Giovanni el 6 de febrero de 1954. Poco después cantó Don Bartolo (Barbiere di Siviglia), un papel que frecuentaría en esa sala más de cien veces en las próximas dos décadas.

Definitivamente si hay que categorizar a este cantante, deberíamos hacerlo sin duda dentro del bajo buffo con tendencia mas actoral que belcantista (no obstante el enfoque belcantístico supone cualidades extramusicales). Su voz a veces era demasiado abierta, pero tenía volumen importante, eso en definitiva es una ventaja, pero a veces sus mejores performances las reservaba al quasi parlato. Corena falleció en Lugano, el 26 de noviembre de 1984

LA ÓPERA

ACTO PRIMERO

La acción se desarrolla en una villa rural desconocida, sin fecha tentativa.

Un grupo de segadores esta a punto de descansar despues de una larga jornada, entre ellos surge Nemorino un campesino inocentón, enamorado de Adina, la granjera. en este momento de admiración a la belleza de su amor imposible canta “Quanto é bella, quanto é cara”

En ese momento Adina lee la historia de “Tristán e Isolda” en la cual menciona, un famosos elixir de amor que estremeció el corazón de Isolda. En esta historia Isolda después de beber el elixir,  se enamoró súbito de Tristán. “Della crudele Isotta”

Suena el tambor y entra en escena Belcore, encabezando una tropilla de soldados que permanecen alineados al fondo. Se acerca a Adina, la saluda y le ofrece flores “Come Paride vezzoso” a manera de cortejo.

Belcore trata, entonces, de seducir a Adina, tratandole de convencer que debe aceptarlo y casarse. Nemorino esta desesperado, los tres cantan un divertido trio “Più tempo invan non perdere”

Después, dejan solos a Adina y Nemorino y se produce un diálogo entre una mujer caprichosa y un joven enamorado. Ella insta a Nemorino que la olvide, que se enamore de otras chicas, un clavo sacará al otro “Per guarir da tal pazzia”

Se produce el hecho fundamental y que marcará toda la ópera: la llegada de Dulcamara, un doctor que trata de vender sus productos de una forma curiosa. La presencia de Dulcamara no ha pasado desapercibida para Nemorino que ve la posibilidad de que el doctor le proporcione el elixir de… “la regina Isotta”. En el dúo que viene a continuación (“Voglio dire…”…Quiero decir), Dulcamara le entrega una botella de vino pero le hace ver que es elixir mientras que Nemorino se siente agradecido por el favor. Antes de marchar le pide a Nemorino que no desvele el secreto mientras que éste tranquiliza al doctor, que nadie lo sabrá.

Una vez solo, Nemorino bebe de la botella como le indicó Dulcamara y, sabiendo que tendrá efectos una vez pasado “un giorno intero”, trata infructuosamente de esquivar a Adina para no agobiarla con sus suspiros . El dúo que sigue es curioso ya que Adina se sorprende porque Nemorino, que siempre está mirándola, ya ha dejado de observarla y se ríe de cómo él trata de ignorarla…sólo es el principio. Nemorino le dice que quiere olvidar el fuego del amor anterior y Adina se muestra sorprendida del cambio en él, aunque en su interior cree que está fingiendo. En ese momento aparece Belcore con su regimiento, lo que alegra a Adina, que cree que el sargento le vendrá bien para ver si ese desinterés de Nemorino es cierto o falso. Cuando Adina accede a la petición de Belcore para casarse, la cara de Nemorino es un poema…pero sólo hasta saber que esa supuesta boda se llevaría a cabo en seis días con lo que se ríe del sargento. Un aviso de que el regimiento ha de partir a la mañana siguiente acelera los hechos pero sin perder ni un ápice el encanto en la partitura. Nemorino muestra su verdadera cara en el momento en que le ruega a Adina, una vez que ésta acepta casarse con Belcore en esa misma noche, que se lo piense, que puede arrepentirse al día siguiente (“Adina, credimi, te ne scongiuro”).

Mientras Belcore se dirige a Nemorino con una actitud cruel, molesto por esa intromisión del joven. Adina trata de frenar a Belcore  pero, en su interior, se siente despechada y quiere atormentarle. El acto acaba con un Nemorino desquiciado mientras que Belcore, Adina y el resto de segadores, que han observado esta última escena, celebran la boda y el banquete de esa noche. “fra lietti concenti”

ACTO SEGUNDO

Se celebra el banquete  con toda la pompa en el interior de la granja pero con la ausencia de Nemorino, lo que provoca pesar en Adina que desea mofarse del pobre Nemorino.

Del banquete vale la pena escuchar la “cancioncilla a dos voces” de Dulcamara, que canta junto a Adina, “La Nina Gondoliera e il Senator Tredenti”.

La llegada del Notario preocupa a Adina que ve que la ausencia de Nemorino le va a privar de su deseada venganza. Una vez terminado el banquete y se han marchado todos menos Dulcamara, aparece Nemorino que le pide otro frasco de elixir ya que es necesario que el efecto debe anticiparse pero el doctor le dice que antes tiene que pagar, lo que es imposible ya que Nemorino había pagado todo por el anterior frasco. Al final , el doctor le dice que le esperará un cuarto de hora a lo que Nemorino se siente infeliz. Belcore, que ha oído desde lejos que su “rival” está necesitado de dinero, trata de meterlo en el ejército con el objetivo de alejarlo de Adina a lo que Nemorino, en principio, se niega (“Ai perigli de la guerra”) mientras que Belcore le insiste en que tendrá amor en el regimiento, dinero constante y sonante…

Nemorino reconsidera su negativa y acaba aceptando su entrada en el ejército ante la alegría de Belcore…volviendo a vivir otro ejemplo que resume toda la ópera donde esa imagen de chico tonto y simplón esconde unos sentimientos nobles.

La escena siguiente parece estar fuera de lugar pero el hecho es revelador: Nemorino se ha convertido en el más rico del lugar porque su tío ha muerto y le ha dejado una gran herencia lo que hace que sea objetivo de todas las mujeres. Nemorino, que no sabe la noticia al igual que Adina, vuelve con otro frasco de elixir y se siente sorprendido que el resto de mujeres de la granja, empiecen a seducirlo hasta que comprende que el elixir está produciendo efectos y desea que así sea con Adina…”Io gia m’immagino”

Adina, aparece después de frustrarse la boda, y ve rodeado a Nemorino. Adina se queda sola con el doctor Dulcamara, que aún no ha partido, ya que está anodadada por el éxito de Nemorino ante las mujeres. Cuando Dulcamara le revela lo del elixir de amor, el sufrir y los sacrificios del joven por tener el amor de una mujer, ella, empieza a creer de verdad que el amor que siente Nemorino por ella es cierto y que ella se ha mostrado injusta…y está dispuesta a quererlo como así lo demuestra a lo largo del dúo y ese  en el que ella no necesita del elixir para encandilar al joven. La aria de Nemorino, “Una furtiva lagrima”, es de una melodía suave agradable acompañada con el arpa y lleva el sentimiento desde el principio hasta el final. En ella Nemorino expresa su felicidad por haber cautivado finalmente el corazón de Adina.

La aparición de Adina es, en principio fría, extraña con lo oído anteriormente en su dúo con Dulcamara, pero también muy bien desarrollada. Cuando se despide de Nemorino, el joven se muestra sorprendido porque creía que ella iba a revelarle su amor ella le entrega el contrato que había negociado con Belcore para no entrar en el regimiento “Prendi, per me sei libero”

Nemorino le dice que prefiere morir soldado antes que no ser amado y engañado por el doctor…ella no puede negar la evidencia y le confiesa su amor por él y su deseo de hacerle feliz . Belcore se siente engañado pero decide pasar de ella ya que “el mundo está lleno de mujeres y miles tendrá Belcore”…que da pie a la última aparición de Dulcamara. Cuando Nemorino le da las gracias porque él ya es feliz, el doctor revela lo que todo el mundo ya sabe, ante la sorpresa del joven y de Adina.: que él es el más rico de la zona porque ha heredado de su tío. Todo lo que queda para el final es el adiós de Dulcamara de la misma manera que como llegó, presentando su “nuevo” elixir mientras que el resto de los personajes lo despiden mostrando su felicidad ante el evento, la boda de Nemorino y Adina.