Estimados lectores:

Comienzo esta crítica de una manera atípica. Atípica porque comenzará con un par de disculpas. En primer lugar me disculpo porque salí corriendo del trabajo hacia la sala de conciertos y, con las prisas, no cogí nada para tomar notas para este escrito, así pues hablo de memoria. En segundo lugar me disculpo porque es escaso el conocimiento que tenía del programa en cuestión. A todo esto usted, amable lector, se preguntará, no sin razón ¿y cuál es el programa? Ahora llegamos.

La Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias abrió su pretemporada con un programa clásico clásico. Sin ningún riesgo:

– Félix Mendelssohn: Obertura Las Hébridas.
– Wolfgang Amadeus Mozart: Concierto para Clarinete
– Félix Mendelssohn: Sinfonía nº 3 “Escocesa”

Directora: Virginia Martínez
Clarinete: José French – Ballester

En primer lugar me entretendré un momento en presentar a los intérpretes.

José French – Ballester nació en Mocofa, Castellón, en 1980. Es, pues, representante de la buena tradición levantina de vientos. Comenzó a estudiar clarinete a los 9 años con Venancio Rius. Más tarde comenzó sus estudios musicales más “serios” en el Conservatorio Profesional de Música de la Vall d Uixó y en el Conservatorio Superior “Joaquín Rodrígo” de Valencia, ampliándolos en el The Curtis Institute of Music de Philadelphia con Donald Montanaro entre 2000 y 2004.
Entre los hechos más interesantes de la carrera de este clarinetista se encuentran el haber ganado el premio al joven artista revelación de 2009 de los Midem Classical Awards de Cannes, el Avery Fischer Career Grant de 2008, otorgado por el Lincoln Center. También ha recibido críticas entusiastas como la de The News – Gazzette o el hecho de que la American Symphony League Magazine lo presentó como uno de los más prominentes jóvenes solistas de 2008.
Actualmente es el primer clarinete de la Camerata Pacíica de Santa Bárbara y se dedica en gran parte a la música de Cámara, habiendo grabado los “Contrastes” de Béla Bartók para DGG.

Virginia Martínez nació en Molina de Segura, Murcia, en 1979. Copmienza sus estudios musicales a los seis años en su ciudad natal, comenzando a los ocho a estudiar piano de la mano de Pilar y Pedro Valero. Como dato curioso, desde los cuatro años fue cantante del coro de niños de Molina, hasta los 13, momento en el que se hizo cargo de su dirección, puesto que ocupó hasta 1999. Ese mismo año se graduó en el Conservatorio Superior de Murcia y comenzó sus estudios de dirección en Viena, siendo alumna de Reinhard Schwarz y Georg Mark, cursos que concluyó en 2003. En su concierto de graduación dirigió a la Orquesta Sinfónica de la Radio de Viena en El Pájaro de Fuego.
En febrero de 2003 dirigió el estreno de Deus ex Machina de Markus Preisl. Al año siguiente fue asistente de dirección en el montaje que de Siegfried y Götterdämmerung se hizo en el Liceo. No hace mucho fue nombrada una de los cien jóvenes talentos europeos que otorga el Comité Europeo de las regiones.

Una vez presentados los intérpretes, ¡Que comience la masacre!
Para empezar comenzamos diciendo que nuestra directora nos sorprendió gratamente en las Hébridas, con gestos no llamativos y sí de una gran sobriedad. Nos recordó mucho a Hans Knappertsbusch. Pero ahí se acaban los recuerdos. Como todos saben, la Ospa tiene un fuerte desequilibrio entre las cuerdas y el resto de las secciones, debido al poco cuidado que a ese respecto (y a la mayoría de los demás) mostraba su anterior titular: Maximiano Valdés. Sin embargo en la obertura isleña pareció obrarse el milagro. ¡Se oían los metales y las maderas! Sin embargo, desde el punto de vista puramente interpretativo, fue una lectura sin vida. Más fría que el mercurio sólido. Y es que uno está acostumbrado al fuego abrasador de Wilhelm Furtwängler y pasa lo que pasa…

Tras esta obra, fue el turno del Concierto para clarinete. Se vio que no conocía la obra tan bien como la de Mendelssohn (no sólo porque utilizase partitura), y pasó lo inevitable: La Ospa la devoró. Creo recordar que Mozart utiliza vientos en esta obra, e incluso vi gente soplando en algunos momentos. Pero ¿Y el sonido? ¿Sería problema de la acústica? Es cierto que un servidor estaba alejado de la orquesta (mi sitio estaba en la tercera fila) y quizá no llegaba bien el sonido. Y, ojo, no es que yo esté en pecado de historicismo. Mi lectura favorita de esta obra sigue siendo la de Karl Böhm.
La interpretación del clarinetista fue eficaz e incluso convincente, a ratos incluso interesante. Pero no podemos dejar de pensar que con un mejor acompañamiento otro gallo habría cantado. Y es que el desmando de las cuerdas llegó a tal punto que hubo dos o tres pasajes de difícil escucha del solista.

Al concluir, nos dedicó como bis el Oblivion para clarinete y orquesta de cuerda de Astor Piazzolla, obra muy poética y preciosa que recomiendo vivamente.

Con la segunda parte llegó la Sinfonía Escocesa. El plato fuerte de la noche y obra que, con vergüenza confieso, no conocía (a esto ya le he puesto remedio de la mano de Abbado y Karajan). Así pues me disponía a disfrutar, pero no. Seguían presentes los problemas de equilibrio, hubo unas cuantas entradas de dudosa calidad, apareciendo ciertos acordes más que como acordes plenos como si estuviesen escritos con una apoyatura previa… ¿Cómo es posible que siempre se escuche más a las cuerdas que a los metales o la percusión? En cuanto a la idea interpretativa de la directora, fue igual de fría y rutinaria que con la obertura. Por poner sólo un ejemplo, la tempestad del final del primer movimiento no pasó de chubascos leves en algunas zonas (por no decir que parecía que algún desaprensivo nos rociaba con gotas de agua sacadas de un caldero).

En conclusión, me fui con la sensación de que estas obras podían y debían ser mejor interpretadas. Por poner nota alfanumérica, como en el colegio… Obertura: bien (6), Concierto: notable (8) (Por el solista) y Sinfonía: Aprobado (5) (y por no dejar a nadie para que repita en Septiembre.

No quisiera terminar sin referir unas palabras al público ovetense. En primer lugar, por favor, si están enfermos, copien a la Dra. María Jesús García y quédense en casa. No es estéticamente correcto que la directora tenga que bajar los brazos hasta que cesen las toses y los ruidos de caramelos una vez que se disponía a comenzar. Por favor ¡no hagan que se reparta Flutox a la entrada! En segundo lugar, por favor, no aplaudan hasta que la misma no baje los brazos, aprendan de los muniqueses, berlineses o vieneses. Ya sabemos que conocen bien estas obras, pero no lo demuestren de esta manera.

El próximo programa de pretemporada (el 1 de octubre), estará formado por las siguientes obras:
J.S. Bach: Cantata BWV 174/ Concierto de Brandemburgo nº 3
Igor Stravinsky: Dumbarton Oaks
Gesualdo di Venosa/Igor Stravisnky: Madrigales (Selección)/Monumentum pro Gesualdo di Venosa ad CD annum
Igor Stravisnky: Pulcinella (Ballet en un acto).

Reconozco que no me interesa el contenido lo más mínimo, pero tengo un gran respeto por el coro que va a cantar: El León de Oro. Posiblemente el mejor coro amateur de España. Ya veremos si hago la reseña.

Hasta entonces…

Un cordial Saludo.