Comenzamos disculpándonos brevemente. Por un pequeño confusión con el horario no pude asistir a la primera parte del concierto (Concierto para piano nº 3 de Bártok). Lamento ampliamente no haber podido asistir pues el compositor húngaro me gusta de veras. Sin embargo referiré brevemente la opinión que le mereció la interpretación llevada a cabo el ayer jueves en Avilés a uno de los más grandes conocedores musicales de la región y. tras el finado Ángel – Fernando Mayo, el mayor conocedor de la interpretación wagneriana  que hay en este país: el profesor Alfonso González. A él la interpretación de la obra de Bártok lo dejó un poco frío, aunque le gustó el Adagio Religioso.

Ahora paso a hablar de la interpretación de la sinfonía nº 41 de Mozart. Resumiré mi impresión en una frase que le dijo Puccini a Caruso: “¿Quién te ha enviado? ¿Dios? ” Decir que la interpretación de la Sinfonía Júpiter fue extraordinaria es quedarse corto. El concepto interpretativo de la estona Anu Tali fue inmenso, sobresaliente. Hacía mucho que no escuchaba a la OSPA tocar tan bien. Los metales y la percusión estuvieron magníficos, las maderas muy finas. Señores, lamento no poder escribir una crítica más larga pues sería repetir una y otra vez los mismos epítetos elogiosos hacia la interpretación de la estona. Desde el punto de vista negativo, por señalar algo, lamento que no hubiese más uniformidad en las dináminas (hicieron un crescendo en la primera parte del primer movimiento que quedó maravilloso, quedó un poco peor en la repetición y, aunque seguía existiendo, fue casi inaudible en la reexposición) y yo quizá hubiese empleado menos efectivos en las cuerdas.

Así pues, damas y caballeros, me despido ya por hoy. La nota, por vez primera y sin que sirva de precedente, Sobresaliente sin ningún tipo de paliativos.

La próxima semana habrá otro concierto (Concierto para violonchelo de Elgar y sinfonía nº 4 de Pärt) encabezado por la estona, estoy deseando que llegue el viernes para saber si es cierto lo que he dicho o ha sido un mero espejismo.

De momento, y hasta entonces, reciban un cordial saludo.

Hans.