Juan Sutherland, La Stupenda, como se la apodaba, falleció el pasado 10 de octubre en su casa de Montreux, Suiza, donde residía con su marido, el director de orquesta Richard Bonygne, a los 83 años, según informó un representante de la casa discográfica Decca. http://www.deccaclassics.com/gpp/index/sutherland

La soprano había nacido el 7 de noviembre de 1926 es Sidney, Australia. Debutó cantando en su ciudad natal Dido and Aeneas de Henry Purcell en 1947. En 1952 debutó en Europa, en el Royal College of Music, como Giorgetta en Il Tabarro de Puccini, cantando más tarde el papel de Primera Dama en Die Zauberflöte mozartiano en el Covent Garden. De sus años jóvene existen varias grabaciones destacables. Cabe resaltar que hizo de Pájaro del Bosque en Siegfried de Wagner en la grabación en estudio que hizo Sir Georg Solti para Decca. También destacaremos su intervención como Sacerdotisa en una Aida londinese firmada por Sir John Barbirolli y su papel de Clotilde en Norma en una producción en el coliseo londinense dirigida por Vittorio Gui y en la que los papeles protagónicos eran firmados por Maria Callas, Mirto Picchi y Ebe Stignani (1952). Demostrando así la equivocación de La Divina (¿por qué los tenores no tenemos apodos?) de que “quien hace papeles principales los hace desde siempre y quien no lo los hace desde el comienzo no los hace nunca”.

Sin embargo su repertorio fundamental giró en torno al barroco (Händel fundamentalmente, tras cantar su Alcina en La Fenice recibió su sobrenombre) y el bel canto (Donizetti, Bellini…)

Destacaremos sus grabaciones de Lucia di Lammermoor (junto a Pavarotti en estudio o junto a Kraus en directo), La hija del regimiento y las reinas donizettianas. Mención a parte merece su Turandot en la grabación hecha junto a Pavarotti, Cabellé o sir Peter Pears dirigida por Zubin Mehta.

Poseedora de una fisionomía extraña al canto (con una mandíbula cuadrada muy prominente) debió desarrollar una técnica muy pulida para poder manejarla. Sin embargo, y esto se hizo más patente con el paso del tiempo, dejó de lado la dicción, siendo casi imposible entender una palabra de lo que decía.

En cuanto tengamos oportunidad colgaremos su Rejoyce Greatly del Mesías de Händel dirigido por Sir Adrian Boult. Mientras disfrutemos de su Lucia.

Y de su interpretación londinense de la Reina de la Noche en Die Zauberflöte de Mozart bajo la dirección del grandioso Otto Klemperer en 1962.

Requiem aeternam dona eis, Domine, et lux perpetua luceat eis.

Hans.