Nueva York, década de 1910. En una calle se encuentran dos tenores. Uno es irlandés, el segundo, italiano. Abre fuego el primero diciendo “¿Qué tal está el mejor tenor del planeta?” a lo que responde el italiniano “¡Vaya! ¡No sabía que te hubieses hecho barítono!” El italiano se llamaba Enrico Caruso, el irlandés, John McCormack.

Pero, si reflexionamos brevemente, ¿quién recuerda a este tal John McCormack al que Caruso consideraba el mejor tenor del mundo? Así pues, y como merece ser recordado, hablemos un poco de John McCormack.

Como ya hemos dicho, McCormack nació en Irlanda, para ser más precisos el 14 de Junio de 1884 en Athlone (para los que sientan curiosidad, es una ciudad del condado de Westmeath, en la provincia de Leinster; ciudad fronteriza entre los condados de Westmeath y Roscommon y las provincias de Leinster y Connacht). Fue el cuarto de los once hijos que tuvieron Andrew McCormack y Hannah Watson. Fue bautizado el 23 del mismo mes en la St. Mary’s Church siéndole impuestos los nombres de John Francis McCormack. Estudió en los Martins Brother de su ciudad natal.

Recibió su primera educación musical de manos del maestro Vicent O’Brian, como miembro del coro Palestrina de la catedral de Dublín. Fue en esta ciudad donde obtuvo su primer éxito como cantante, al ganar, en 1903, el concurso Feis Coeil. Al año siguiente cantó en la Exposión Universal de Saint Louis, tras lo cual, y con una beca, fue a estudiar a Milán con Vincenzo Sabatina.

En 1906, con el psudónimo de Giovanni Foli, debutó en el Teatro Chiabrea de Savona como Fritz en L’amico Frtiz de Mascagni. Ese mismo año se casó con Lily Foley, con la que tendría dos hijos, Cyril y Gwen. En 1907 se convirtió en el tenor principal más joven en cantar en el Covent Garden de Londres, hazaña que logró como Turiddu en Cavalleria Rusticana del propio Mascagni. En 1909 dio el que, posiblemente, sería el paso más importante de su carrera: Su debut en Estados Unidos.

Abandonó los escenarios en 1912 para centrarse en cantar recitales y hacer grabaciones (su primera grabación la había hecho en 1904), primero porque estaban (los recitales) mucho mejor pagados que las funciones operísticas (está considerado, junto a Fiodor Chaliapin, el cantante mejor pagado de la historia) y, en segundo, pero no menos importante, porque se consideraba “el peor actor del mundo”.

Ardiente defensor de la independencia irlandesa, grabó The wearing of green, canción de la rebelión irlandesa de 1798,  para obtener fondos para el Irish Home Rule Bill. También se involucró en la Primera Guerra Mundial, grabando It’s a long way to Tipperery y, tras obtener la nacionalidad estadounidense en 1917, donando la nada desdeñable cantidad de 11.458 dólares para los esfuerzos de guerra de su nuevo país.

En 1938 dio su último recital en el Royal Albert Hall de Londres. Tras ello, aquejado de enfisema pulmonar (esta es una enfermedad que se caracteriza por el agrandamiento permanente de los espacios aéreos distales a los bronquiolos, es una Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica) se retiró a vivir a Booterstown, Dublín, en una finca llamada Glena, donde murió el 16 de septiembre de 1945.

John McCormack fue distinguido con múltiples honores, entre los que cabe destacar el haber sido nombrado Conde Papal por Pío XI.

El canto de McCormack se caracterizó por una impecable dicción, sin dejar nunca de lado una técnica impecable.

Desde aquí recomendamos la visita a la página de la John McCormack Society: http://www.mccormacksociety.co.uk/

Y, ahora, escuchémoslo.