Damos comienzo ahora a un repaso por los grandes directores que nos ha legado la historia y de los que conservamos algo grabado (no esperen, por lo tanto, ver aquí a Hans von Bülow, Gustav Mahler o Hans Richter pues, aunque por categoría deberían estar, no nos han dejado nada).  ¿Y qué mejor manera que comenzar hablando del que da nombre a esta página? Eso sí, aprovecho para dedicar esta entrada a Javier, que sé que nos lee pero nunca escribe nada.

Así pues…

Desde el siglo XIX y hasta, aproximadamente, medidados del pasado siglo XX existió una corriente de dirección que, por desgracia, hoy se ha perdido. Esta corriente centroeuropea arrancaba de figuras como Karl Maria von Weber, se engrandece con Richard Wagner, Gustav Mahler y Richard Strauss y tiene sus últimos estertores con Herbert von Karajan. Esta tradición, caracterizada por la enormidad de la sabiduría de sus representantes, por su madurez interpretativa y, sobre todo, por su libertad,  tiene sus máximos exponentes en directores como Otto Klemperer, Erich Kleiber, Clemens Krauss y, por encima de todos, Wilhelm Furtwängler y Hans Knappertsbusch.

El que hoy nos ocupa nació en Elberfeld, actualmente parte de Wuppertal, Renania del Norte – Westfalia, un doce de marzo de 1888. Estudió filosofía en Bonn y dirección orquestal en Colonia con Fritz Steinbach. Fue director asistente en Bayreuth de Hans Richter y Wieland Wagner entre 1909 y 1912.

A los 25 era director de óepra (en la Alemania del momento era casi imposible comenzar una carrera de director a tan temprana edad) y ocupó dicho cargo en su natal Eberfeld (1913 – 1918), Leipzig (1918 – 1919) y Dessau (1919 – 1922). Ese mismo año sucedió a Bruno Walter como director general de la Ópera de Baviera, uno de los puestos musicales más importantes del planeta y dónde conocería, y trabaría amistad, con Richard Strauss (cabe destacar que Knappertsbusch fue posiblemente el mejor amigo de Strauss entre los directores de orquesta, desde luego era el único que lo tuteaba y el único con el que jugaba a las cartas) y donde sería un semidios hasta su muerte.

Durante los años 30 fue destituído por el  NSDAP de su cargo en Múnich, aunque continuó trabajando en Alemania, llegando inluso a dirigir en giras a los Filoarmónicos Berlineses, una de las cuales lo traería hasta Oviedo para inaugurar el Teatro Filarmónica (1942).  Durante los años treinta trabajó también en Austria a pesar de la prohibición por parte del gobierno alemán para ello a todos los artistas germanos.

Tras la Guerra descendió, por fin, al foso de Bayreuth, haciéndose cargo de uno de los ciclos de la Tetralogía (Karajan se encargó del otro) y de Parsifal. Ante la propuesta de que Karajan dirigiera otro Parsifal, Kna contestó: “Aún no está maduro para Parsifal. Para dirigirlo hay que haber apurado antes todo lo que la vida y el arte pueden ofrecer. Yo ya lo he apurado dos veces”.

Su estilo de dirección se caracteriza por la absuluta parquedad y claridad gestual, con una casi legendiaria alergia a los ensayos: Representaban la Valquiria en Múnich y, llegando al único ensayo con puntualidad británica, desciende al foso y ante la incredulidad de orquesta y cantantes dice “Señoras y señores, ustedes conocen la obra, yo también. Nos veremos esta tarde” Fin del ensayo. Esa costumbre generaba momentos de grandiosa inspiración, pero también pifias memorables, recordemos la Valquiria del festival de Bayreuth de 1957, donde Ramón Vinay, acostumbrado al tempo mucho más rápido de Joseph Keilberth, al final del primer acto se adelanta unos dos compases. O una interpretación con los Filarmónicos Vieneses de una Sinfonía de Mozart. El concertino Willy Boskovsky se pone casi de rodillas y dice “Por el amor de Dios, déjenos tocarla al menos una vez entera” “¿Para qué?” contesta Kna. Durante la interpretación la mitad de la orquesta hizo las repeticiones y la otra mitad no. ¿Qué dijo el gran Hans? “Eso ocurre por su maldita manía de ensayar”.

A parte de por esa falta de atención al ensayo, también podemos citar su gran lentitud (llegando, como veremos,  en algunos momentos a ser bochornosa) y su capacidad gigantesca para crear tensión.

Este extraño y extraordinarioo director murió el 25 de octubre de 1965.

Ahora les dejo el enlace a un artículo escrito por su profeta en España, el tristemente fallecido Ángel – Fernando Mayo: http://archivowagner.info/20031023kna.html#1

Y, por fin, escuchemos un poco a Kna.

Primero tres fragmentos de una de sus grandes especialidades: El Cascanueces de Tchaikovsky.

Obertura:

http://www.4shared.com/audio/b3sZw2oE/Tchaikovsky_El_Cascanueces_Obe.html

Danza Rusa:

http://www.4shared.com/audio/aedfwsdE/Tchaikovsky_El_Cascanueces_Dan.html

Vals de las flores:

http://www.4shared.com/file/f2V3n5_l/Tchaikovsky_El_Cascanueces_Val.html

Ahora, música ligera de la mano de los Strauss:

Obertura Die Fledermaus:

http://www.4shared.com/audio/RANf3AtM/Strauss_II_Obertura_de_El_Murc.html

Pizzicato Polka:

http://www.4shared.com/audio/w5bzBryp/Josef_y_Johann_Strauss_II_Pizz.html

La propina que siempre daba: Komzák II.  Bad’ner Mad’ln

http://www.4shared.com/audio/QF7nGFLW/Komzak_II_Las_seoritas_de_Bade.html

Hasta aquí todo con losFilarmónicos Berlineses.

A continuación el fragmento que me parece de una lentitud bochornosa: O Namenlose Freude de Fidelio con Jan Peerce y Sena Jurinac. Recordemos que es un Allegro Vivace que al más lento le lleva dos minutos y medio.

http://www.4shared.com/file/MO1U3RD2/Beethoven_Fidelio_O_namenlose_.html

Ahora veámoslo en algo más “serio”: Richard Wagner: Obertura Die Meistersinger von Nürnberg.

http://www.4shared.com/audio/V359LAXH/Die_Meistersinger_von_Nmberg.html

En esta ocasión dirigía a la Sinfónica de la Radio del Norte Alemán (NDR).

Ahora “acompañando” a Georges London al frende de la Filarmónica de Viena en uno de los mejores Die Frist ist um del wagneriano Holandés Errante que recordarse pueda.

http://www.4shared.com/audio/Nhg6tDqn/Monlogo_del_Holands.html

Y, para concluir, veámoslo en acción:

1943, único fragmento conservado de la Sinfonía nº 9 “coral” en re menor op. 125 de Beethoven dirigida por Kna (BPhO):

1943 :Beethoven: Sinfonía nº 5 (BPhO)

1944: Final de la Sinfonía nº 3 “Heroica” de Beethoven (BPhO):

Con la Filarmónica de Viena, esta impresionante interpretación de la Obertura Leonora III, lección magistral de cómo se debe dirigir:

Preludio de Die Walküre con la Filarmónica de Viena