¡No se asusten! ¡No voy a hablar de ese engendro creado por Carreras, Domingo y Pavarotti y cuyo único concierto decente fue el primero!

Tras un largo, mejor dicho, en medio de, un largo verano, aburrido y deprimente, en el que las señoritas Wagner nos han privado de Tetralogía, Holandés y otras joyas Bayreuthianas, y sin nada interesante, hoy he pensado en darme una alegría. Normalmente pasaría toda la tarde escuchando música de la familia Strauss y aledaños. Sin embargo hoy pensé ¿cuáles son mis tres tenores favoritos? Lista cambiante durante los años de vida de una persona. Por lo tanto, quizá en unos años haya cambiado otra vez. Pero bueno, tras una larga ausencia he decidido compartir mi alegría de escuchar a estos tres tenores con todos ustedes y, de paso, hablar de dos de los que nunca he hablado.

Por comenzar con uno, y dado que un servidor es español, comenzaremos con el inmenso e inigualable Alfredo Kraus Trujillo.

¿Qué podemos decir sobre Kraus que no se sepa ya? Nada, creo. Por si acaso, habría que decir que nació en Las Palmas de Gran Canaria el 24 de noviembre de 1927. Fue uno de los mejores, para mí el mejor, tenor Lírico – ligero del siglo XX. Además de poseer una de las técnicas más depuradas de la historia del canto. La mayor parte de su carrera estuvo al servicio de la ópera italiana y francesa (no se puede ser perfecto), destacando en papeles como Duque de Mantua (que cantó durante un tiempo récord), Arturo en I Puritani, Alfredo en Traviata, Fernando en Favorita, Fausto o Werther. Como se puede apreciar, todos ellos papeles cómodos y fáciles (léase de forma irónica).  Cantó las arias más difíciles hasta el final de su vida, que fue trágicamente segada un 10 de septiembre de 1999.

Escuchémoslo un poco.

Aquí en un maravilloso Fausto de Gounod en 1977 en Tokyo.

Aquí en bello O mio Rimorso:

Siguendo con Traviata, aquí el más extraordinario ejemplo de Lunge da Lei jamás cantado, en 1990:

Y siguiendo con interpretaciones inigualadas: Il Lamento di Federico.

Un poco de Donizetti:

Ahora una aria de mis favoritas: Pur me rapprocher de Marie.

Otra de mis arias favoritas:

Y, por fin un poco de su mayor especalidad: Werther

Y, para concluir, Kleinzach:

Del segundo ya hemos hablado aquí: Rockwell Blake.

Lsa personas que me conocen saben que Rossini no es un compositor que me entusiasme, no me parece más que un montón de fuegos artificiales sin ningún trasfondo, pero debo reconocer que con Blake me gusta y puedo pasarme largo rato escuchando.

Así pues, dejemos hablar a Blake.

Comencemos con dos grabaciones magníficas de L’occasione fa il ladro:

Aunque pueda parecer mentira, la última nota de esas dos interpretaciones es un si bemol.

Ahora nos vamos al norte de África con L’italiana in Algeri:

Ahora, tres bellas canciones de Rossini: La promesa, la Orgía y La Danza.

Ahora, Verdi:

Y, para concluir, la rarezaq de Blake cantando Händel:

Y, ahora, pasemos al tercero, que no tiene por qué ser el tercero en mi corazón.

Para muchos será indigno de estar entre estos dos grandes tenores, pero como es mi elección…

Con ustedes: Peter Schreier.

Schreier nació en Gauernitz, cerca de Meissen, cerca de Dresde, un 29 de julio de 1935.

Tipo raro, comenzo cantando como niño contralto y, al cambiarle la voz, deseaba ser tenor para poder cantar los Evangelistas de Bach.

Cantó Bach, Beethoven, Schubert, Wagner y, especialmente, Mozart.

Comenzaremos con un compositor por el que siento auténtica debilidad: Schubert.

Ahora, para dejarlos descansar, un poquito de Mozart:

Bach:

Y de propina, el joven Schreier cantando Bach:

Pero cantar no era lo único que sabía hacer bien Schreier, he aquí la prueba:

y un claro ejemplo de “yo me lo guiso, yo me lo como”

Espero que hayan disfrutadoal menos la mitad que yo.

Hans.