A los miembros del Coro EMMO.

Pese a la capital importancia del coro en muchas de las grandes obras de la cultura occidental, pocas son las personas que recuerdan el nombre del director del coro que interpreta sus grabaciones predilectas y, en muchos casos, ni siquiera viene en la información dada por las discográficas. No deja de ser curioso que en muchas grabaciones aparezca el nombre del concertino de la orquesta y en tan pocas el del preparador del coro. Sinceramente ¿Quién recuerda nombres como los de Roberto Benaglio (La Scala), Xaver Meyer (Wiener Singakademiechor) o Marcus Creed (RIAS Kammerchor)? Pero hablaremos de alguien que sí es recordado y que siempre será recordado: Wilhelm Pitz. Si gente como Benaglio, Meyer, Creed o Shaw eran heroes de la dirección coral, Wilhelm Pitz era el Dios Supremo de todos ellos.

Procedente de una familia muy musical, su padre dirigía el coro local, Wilhelm Pitz estudió violín con Fritz Dietrich, un amigo de Joseph Joachim (uno de los mejores violinistas del siglo XIX y dedicatario de muchas obras de su gran amigo Johannes Brahms, otro enamorado de los coros) en Aquisgrán.

Tras terminar el colegio entró como aprendiz (Becario diríamos ahora), en la orquesta de la ciudad, que era dirigida poir Fritz Busch, Permaneció en ella entre 1912 y 1918. Al poco ya era violinista titular.

Durante la Primera Guerra Mundial dirigió una banda militar, donde aprendió a tocar el trombón. Al término de esta, Pitz pasó a ser director de la Asociación Coral de Aquisgrán puesto en el que estuvo hasta que diez años más tarde fue nombrado director del coro de la ópera de la ciudad. Fue estando en este puesto, en 1935, donde se cruzó por primera vez con un joven director llamado Herbert von Karajan, encuentro que sería capital para Pitz.

Tras la Segunda Guerra Mundial, Pitz intentó reactivar la vida musical de Aquisgrán. Además se hizo cargo del coro de voces masculinas de Colonia, puesto en el que permaneció hasta 1957.

Tras el final de la Guerra, se canceló el Festival de Bayreuyh y los hermanos Wagner (Wieland y Wolfgang) hubieron de luchar a brazo partido para reabrirlo. Esto se produjo en 1951 de la mano de dos titanes de la dirección orquestal: Herbert von Karajan y Hans Knappertsbusch. Fue el primero el que envió un telegrama a Pitz en enero de ese año para que se hiciese cargo del “mejor coro del mundo en construcción”. Pitz se presentó allí y casid e la anda creó, efectivamente, el mejor coro del planeta. Tanta fue su aportación a ese coro que, entre los aficionados wagnerianos, en vez de hablarse del coro de Bayreuth se habla de los Pitzianer: “Los de Pitz”. Después de un ensayo, Wieland Wagner dijo “Wilhelm Pitz el el mayor talento coral que he conocido. Si todos (los ensayos) son así de buenos no tengo miedo por el Festival”. Pitz permaneció en el cargo hasta 1973.

En 1945 Walter Legge, productor de EMI, fundó la orquesta Philharmonia como orquesta para grabaciones y en 1957 decidió fundar un coro, encargo que recayó en Pitz, que hizo pruebas vocales para conseguir 220 cantantes. Como dato curioso, este coro, el mejor del mundo en esos momentos (el coro del Festival da Bayreuth sólo fundiona en Verano), era un coro de aficionados.

Desde 1963 dirigió en multiples ocasiones al coro de la Ópera de Viena, bajo la dirección de Karl Böhm y Herbert von Karajan. Participando, entre otras grabaciones, en la primera grabación integral en estudio de Der  Ring des Nibelungen, bajo la dirección de Georg Solti, con los Wiener Philhamroniker y el coro de la Ópera de Viena, para Decca.

Debido a un transtorno nervioso agudo, Pitz se retiró en 1973 a Aquisgrán, donde murió ese mismo año, el 21 de Noviembre, el mismo en que falleció el director de la Philhamronia, Otto Klemperer. Pitz había nacido el 22 deAgosto de 1897.

Ahora, aunque no podamos verlo en acción, escuchemos sus coros.

Beethoven: Sinfonía nº 9 op. 125. Final. Coro y orquesta de la Philharmonia dirigido por Otto Klemperer, en 1970.

Verdi: Requiem. Dies Irae, Tuba Mirum y Sanctus. Coro y orquesta de la Philharmonia. Carlo Maria Giulini.

Un poco de Wagner: El Ocaso de los Dioses (no se indica el director, el bajo es Josef Greindl).

Y otra vez la Philharmonia y Klemperer, esta vez en el Requiem Alemán de Brahms : Denn alles Fleisch, es ist wie Grass.