Llega un punto en la vida de todo ser humano en el que, al hacernos mayores, miramos al pasado y nos hacemos preguntas. Y aunque aún no hemos llegado, aunque no faltará mucho, en que podamos aplicarnos los versos de Hugo diciendo con él

¡Ay! ¡Nacer para vivir nuestra muerte deseando!
Nuestra infancia y su letargo crecer también añorando,
envejecer recordando nuestra juventud perdida,
¡por fin morir añorando nuestra vejez y la vida!
Como este año lo hemos comenzado de manera melancólica y triste, hemos decido, como decíamos, mirar al pasado y nos hemos encontrado con un bello libro: Los estudios op. 8 para fagot de Julius Weissenborn. Así pues, y aunque hace mucho que nos hemos deshecho del instrumento, rememoremos brevemente nuestro pasado como fagotista con un pequeño homenaje a este compositor que no sólo produjo brillantes y difíciles estudios, sino también muy bellos (pienso en, por ejemplo, uno muy fácil pero no por ello menos hermosos, para principiantes, un bello adagio de 32 compases, diseñado para estudiar las dinámicas).
Así pues, y aunque poco podamos decir sobre él, Julius Weissenborn nació en Friedrichs – Tanneck, cerca de Eisenberg, Turingia, Alemania, el 13 de abril de 1837.  De joven se fue a Leipzig, donde estudió fagot y donde llegó a ser el primer fagot de la Gewandhaus de 1857 a 1887. En 1882 comenzó a dar clase en el concervatorio de dicha ciudad, donde compuso sus estudios (en tres libros, aunque el tercero es poco utilizado y conocido). Los dos primeros libros de su op. 8 fueron publicados en 1885, poco antes de su muerte, acaecida el 21 de abril de 1888.
Y, dado que mucho más no hemos podido encontrar sobre este autor, cedamos el testigo a su música.
Para comenzar, el estudio del que hablaba antes:
Ahora, la polka y la polonesa de sus seis trios op. 4:
Una bella romanza:
Y, para concluir, uno de sus estudios avanzados:
Espero que hayan disfruado tanto de esto como yo disfruté en su momento tocándolo.
Hans.