El próximo día 15 de febrero se cumplen veintiún años de la desaparición del gran Karl Ricther.

Nacido el 15 de octubre de 1926 en Paulen, Sajonia (cerca de la frontera con Chequia). Fue uno  de los (por no decir “el”) pioneros de la reestauración de J.S. Bach, siendo un poco anterior a la generacíon de los Harnoncourt, Leonhardt… Y siendo fiel a los intrumentos y usos musicales modernos, pudiendo ser visto como la transición entre la interpretación “romántica” de Bach (encarnada por nombres como Klemperer, Karajan, Jochum o Furtwängler) y la “histórica” (De Harnoncourt, Leonhardt o más actualmente, Herreweghe, Jacobs…).

Estudió en Dresde y Leipzig, donde se graduó en 1949 y de cuya Iglesia de Santo Tomás, ese mismo año, llegaría a ser cantor (al igual que J.S. Bach).

En los años sesenta y setenta realizó múltiples grabaciones, casi siempre con su coro y orquesta (El coro y orquesta Bach de Múnich). También grabó Brahms (Un requiem alemán), Mozart (Requiem) o Bruckner (cuarta sinfonía).

Murió el 15 de febrero de 1981, a los 54 años, de un ataque al corazón.

Como dato interesante, su grabación del primer movimiento del segundo concierto de Brandenburgo de Bach es la primera selección que aparece en el disco de oro de la Voyager. Así que los extraterrestes que la encuentres, lo primero que oirán será a Bach por Karl Richter.

Y ahora, volviendo a la Tierra, escuchémoslo nosotros:

Primero, como organista:

Johann Sebastian Bach, Toccata y fuga en re menor BWV 565.

Georg Friedrich Händel: Concierto para órgano op. 4 nº 6

Ahora al clave:

Final de la partita nº 1 para clave de Johann Sebastian Bach:

Final del concierto de Brandemburgo nº 5

Como director:

Aria Ich will bei meine Iesu Wachen, con Horst R. Laubenthal.

La preciosísima aria Mache dich, mein Herze, rein; con el siempre impresionante Walter Berry:

Y, para concluir, Karl Richter en otros repertorios:

Mozart: Requiem. Lacrimosa. Edición Süssmayr.