EL placer de oír la música, esa necesidad de abandonarse a su poder, esa capacidad opioide de sensibilizarnos y gozar un “flashback” al recordarlo, esa cualidad que hace que nos desarme a resignar el tiempo en el cual podríamos hacer “nada” o “mucho”, esa “causa”  de desatar emociones o despertar interés… Ha sido el objetivo de muchas generaciones de compositores e intérpretes. Cada cierto tiempo los músicos se enfrentan a los “cambios” en el oyente, éste, tal vez bañado de sociedad y de preocupaciones de su realidad, pierde interés en refinar esta capacidad de “oír” y a partir de eso; “querer hacerse oír”. Es en este momento cuando el oyente se “identifica” con el arte y ambos se retroalimentan en la construcción histórica de las humanidades.

Ruggero Leoncavallo, se sometió inteligentemente a la corriente verista, la cual ya había empezado hace tiempo en otras artes y proseguía con Mascagni en la ópera. Para todos los que amamos este arte, bien sabemos, que en cada dosis de música que nos suministramos, el verismo siempre será un plato exótico ¿la razón? No sabemos cómo  interpretará el cantante, o si lo sabemos de seguro nos sorprenderá. He oído en mi vida cantantes que han reinventado arias, lieder, obras de concierto en general. El verismo es ese lienzo en blanco para el cantante, quien a pesar de la carga de los interpretes geniales de antaño, se reinventa en nuevas maneras de afrontar sonoramente los fraseos o la expresión de cada nota. “Vesti la giubba” es un aria que es bisagra al final del primer acto de la ópera “I Pagliacci”, provee de toda la carga dramática y hasta parece que se cantara a las sombras delirantes de un aplastado “Canio”. Y aunque la ópera trate de Payasos, no es para reírse, ni mucho menos, he ahí la genialidad de Leoncavallo como libretista, tan desafiante como su propio caracter rebelde.

EL COMPOSITOR: RUGGERO LEONCAVALLO

(Napoli 8 III 1857 – Montecatini 9 VIII 1919)

Estudió música  de manera privada con los maestros Diri y A. Simonetti, luego lo hizo en el conservatorio de Nápoles con B. Cesi (piano), M. Ruta (armonía) y L. Rossi (composición). Su padre lo envió a Boloña a estudiar derecho, pero, mas bien se preocupó en construirse una cultura literaria con las lecciones de Carducci y en el año 1878, cuando tenía 20 años, se graduó en letras.

Luego de una aventura camerística en Egipto, regresa a Europa. En París se gana la vida dando lecciones, tocando piano en los cafés y escribiendo canciones para cantantes secundarios.

La fortuna le sonríe a través del barítono V. Maurel, que lo auspicia y le presenta a Giulio Ricordi en Milán, del cuál obtiene una mensualidad de L. 200 por un año, donde debe musicalizar el libreto de I Medici, la primera parte de la trilogía italiana Crepusculum (Cuyas partes complementarias serían Savonarola y Cesare Borgia). El formato de componer una trilogía musical sobre el fenómeno grandioso del renacimiento político italiano, Leoncavallo se lo había ya manifestado a Wagner en ocasión de la presentación de Rienzi en Boloña.

Sin embargo, el estrepitoso éxito de la Cavalleria Rusticana de Mascagni (17 V 1890) lo indujo a escenificar un caso de “crimen pasional” del cual supo en Calabria, cuando tenía quince años, entonces, fue a por la información donde su padre, presidente de la corte de judticia.

En cinco meses escribe el libreto y la música en dos actos de Pagliaccio (conocida luego como Pagliacci). Siempre apoyado por Maurel, la ópera fue presentada a E. Sanzogno quien, siguiendo la moda de adquirir obras veristas, inmediatamente la hizo suya.

La premiere tuvo lugar en Milán, en el teatro Dal Verme, el 21 V 1892, con el director Arturo Toscanini.

Fue un éxito inmediato, luego fue representado en Viena (teatro de la Exposición, 17 IX 1892), en Dresde (teatro de la ópera, 23 I 1893), París (Opéra, 17 XII 1902) y otras cuidades europeas.

Leoncavallo estaba dotado de una cultura literaria sobresaliente, capaz de escribir sus propios libretos conseguiría éxitos menos resonantes con La Bohéme (Venezia 1897) y Zazá.

LA LETRA

Recitar! Mentre preso del delirio

¡Declamar! Mientras preso del delirio

non so più quel che dice e quel che faccio!

no sé ya qué digo ni qué hago!

Eppur… e d’uopo…”

Y, sin embargo,… es necesario…

sforzati!

que te esfuerces!

Bah, se’ tu forse un uom!

¡Bah! ¿Eres o no un hombre?

Tu se’ Pagliaccio!

¡Eres un Payaso!

Vesti la giubba e la faccia infarina.

Vistes la casaca y te enharinas la cara.

La gente paga e rider vuole qua,

La gente paga y quiere reírse aquí

e se Arlecchin t’invola Colombina,

y, si Arlequín te roba a Colombina,

ridi, Pagliaccio, e ognun applaudirà!

¡ríe, Payaso, y todos aplaudirán!

Tramuta in lazzi lo spasmo ed il pianto;

Cambias por bromas el dolor y llanto;

in una smorfia il singhiozzo e il dolore…

por burlas los sollozos y el dolor…

Ridi, Pagliaccio, sul taro amore infranto!

¡Ríe, Payaso, de tu amor destrozado!

Ridi del duol

¡Ríe del dolor

che t’avvelena il cor!

que envenena tu corazón !

ANÁLISIS

RECITATIVO:

La tonalidad que subyace  la intervención de Canio, se hereda del final de la intervención de Tonio (D 7dis) seguida por la intervención de Beppe (G – C/V de F) → F. Se conserva la armadura de C, pero ya se transita por terrenos de F. Un transitar fluido de cuerdas y vientos (siempre con notas ascendentes) acompañan los primeros versos del recitativo, aunque es curiosa la indicación en los vientos “con tristezza”.

(F – Dm6 – E – Dm – Gm6 – Fau – Bb 7 – G7 – C)

“…Eppur… e d’uopo. ”

El movimiento ascendente del acompañamiento cesa abruptamente durante ese llamado a la dignidad del intérprete. Se oyen acordes en violines y violas. Aparecen oboes, flautas y bronces, hasta la frase resignada “Tu sei Pagliaccio”, sigue un interludio breve con trombones y timbales en ritmo picado sobre la tonalidad de MI menor a la cual se ha modulado.

(Am – C7 – Em – E7 – Am – Am6 – Em – B7 – Em)

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Figura Nº 1. “Figuras cromáticas al inicio del verso.

ARIA:

Arioso Adagio, 46 negras por minuto… Primeros versos sobre la tónica (Em) y con la indicación “declamando con dolore” nos presentan una característica peligrosa. Las figuras motívias de inicio son cromáticas en la mayoría de inicio de frases. Estas “figuras cromáticas” son un peligro para la afinación del cantante. Cuerdas, corno inglés y fagot acompañan discretamente este inicio. Hasta el “portamento” que el tenor verista debe ejecutar sobre “qua” (generalmente con “a” larga)

(Em – Gau – Em – C7M -C7 – Em – Am – Bm6 – G7 – C)

La siguiente parte, bien podría ser una repetición motívica del inicio del aria, pero aquí se ve menos la  redundancia sobre Mi menor, y aparecen unos saltos interválicos más largos en la voz. Esta sección termina en el verso “Applaudira”

(Bm – F – E7 – Am – Cm – G – D7 – G)

Bajo la indicación “violento” se desenvuelve el texto “Tramuta in lazzi…” las notas son mas breves y las cu

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Melodía del tenor, pesante y respaldada por el tutti

erdas tejen acordes en complicidad con los vientos (los bajos son mas estáticos sobre la relativa mayor: G). Al final de la frase consecuente (“el dolor, Ah!”) se produce una conducción de las melodías más importantes por movimiento contrario, la voz asciende sobre Fa sostenido y las cuerdas descienden a la siguiente tónica que vendría a ser La (VII-I?).

(G – F# – G – F# – G – Fm7 – G – Bm – F# – Bm – F# – G – Em6 – B7 – Am6 – B7)

“Ridi Pagliaccio”

“A piena voce” cada nota cantada por el tenor y la orquesta acompaña sometida a la expresión del solista (excepto clarinetes y cornos II), hasta llegar a la “top note” sobre La4, donde casi todos los tenores imponen una duración mucho más prolongada que la escrita. Lentamente se van callando los instrumentos, hasta el desenlace donde el compositor indica “songhiozzando, muove lentamente verso il teatrino piangendo, peró giunto presso la cortina che mena all’interno delle scene, la respinge violentamente come se non volesse entrare”

(Am/G – C – F# – Em – Am6 – Em – B7 – modula a E)

LAS VERSIONES

(Todos los registros son “En directo”)

FRANCO CORELLI

GIUSEPPE DI STEFANO

RAMON VINAY

¿ADIVINA QUIÉN ES?

AND THE WINNER IS: